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Read Ebook: Curiosidades antiguas sevillanas (serie segunda) by Gestoso Y P Rez Jos

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Ebook has 1051 lines and 66121 words, and 22 pages

En esta edici?n se han mantenido las convenciones ortogr?ficas del original, incluyendo las variadas normas de acentuaci?n presentes en el texto.

CURIOSIDADES ANTIGUAS SEVILLANAS

Tirada de 250 ejemplares

CURIOSIDADES

ANTIGUAS SEVILLANAS

POR

Jos? Gestoso y P?rez

SEVILLA

En la oficina del peri?dico EL CORREO DE ANDALUC?A 1910

Es propiedad del autor

AL LECTOR

Antiguas Industrias Sevillanas

Tejidos y Tejedores

Entre las muchas industrias que ennoblecieron ? nuestra ciudad en los pasados siglos, ocup? lugar preferent?simo la de los tejidos de seda, debida, sin duda, como tantas otras, ? los sarracenos, consumados maestros en ella. Los innumerables datos que acerca de tan rica como bella manifestaci?n del gusto y del trabajo consignan los historiadores musulmanes, los recientes estudios debidos ? doctos arque?logos, y el descubrimiento de riqu?simas estofas con que se ataviaron reyes, infantes y prelados, persuaden del extraordinario auge alcanzado por nuestros dominadores en esta fabricaci?n, que hizo c?lebre ? las ciudades espa?olas de Murcia y de Almer?a, de C?rdoba, Granada, M?laga, Toledo, Valencia y Sevilla. <

No parece sin embargo que esta prohibici?n fu? tan absoluta, como se deduce de las siguientes frases: <> Haremos notar, por tanto, que el Profeta permit?a las sedas en los trajes de guerra, y el lujo de los ej?rcitos musulmanes cuando iban ? combatir era inusitado. Sobre el mismo campo de batalla, fu? donde los Cruzados se iniciaron en estos famosos esplendores orientales.

El mismo autor, dijo ya en otro lugar: <

No es extra?o pues que con tales maestros hubiesen alcanzado alto renombre los telares sevillanos, y que en nuestra ciudad fuese extraordinario el n?mero de los destinados ? la producci?n de las ricas y costosas telas, de las cuales, desgraciadamente, no quedan m?s memorias que las citas que ? cada paso halla el curioso rebuscador de papeles viejos, al leer los inventarios de los templos y de las casas de nuestros magnates.

Conquistada Sevilla, por San Fernando, sabido es que en ella qued? una numerosa poblaci?n musulmana, y si repasamos el famos?simo c?dice de los <> sus numerosas vi?etas nos manifestar?n cu?l era el gusto que dominaba en los trajes y en todos los productos textiles, aun aquellos que se aplicaban al culto, como las frontaleras de los altares y los ornamentos sacerdotales. En ellos vese ostensible el gusto artistico de los vencidos, y c?mo se lo adaptaron los vencedores; ?qu? mucho, pues, que los telares sevillanos fuesen desde entonces famosos, cuando el mismo monarca y sus hijos no desde?aban de emplear en sus vestiduras telas sarracenas, hasta con leyendas alcor?nicas? Quiso el Rey Sabio poner coto al ?nsia de lujo que dominaba ? sus vasallos, y en el Ordenamiento de 27 de febrero 1256 prohibi?les que trajesen <>

Como una leve muestra de los que florecieron entonces entre nosotros, y para conocimiento de las ricas telas que tej?an, ofrecemos al lector el siguiente extracto:

Ferrand Alonso y Alonso Manuel, T. de sirgos 1406 Ruy Gonz?lez Cendalero, T. 1425 Alonso Mart?nez, Id. Id 1431 Alfon Garcia Jard?n, T. de reposteros 1442 Juan Gonz?lez Beniste y Manuel L?pez, Ts. de oro y de sirgo 1450-53 Miguel de la Cueva y Diego Fern?ndez Ts. de terciopelo 1475-79 Anton de Alan?s y Daniel S?nchez, Ts. de oro y seda 1478

Anton Garc?a, T. de seda 1514 Alonso Nu?ez, T. de raso 1534 Hernando D?vila, T. de tocas idem Juan del Castillo, T. de damascos idem Alonso de Carvajal, Crist?bal Alameda y Bartolom? Barrasa, Ts. de terciopelo idem Ant?n Ramirez T. de oro y sedas idem Virgilio Xim?nez, T. de mantos idem Juan de Illescas, T. de oro tirado idem Lucas S?nchez, T. de randas 1548 Pedro de Espinosa, T. de terciopelo 1555 Juan de Arva y Manuel Fern?ndel, Ts. de tafet?n 1575 Diego de Lara, T. de buratos idem Diego de Ag?ero y Diego de la Cruz, Ts. de brocados 1576 Francisco P?rez de Morales, T. de damasco y terciopelo. 1598

Gaspar de Herrera, T. de sedas. 1601 Pedro de Burgos, T. de terciopelo. 1603 Juan de Torres, T. de pasamanos. 1604 Esteban Bernal, T. de terciopelo. idem Miguel Mart?n, T. de brocados. 1605 Juan Bautista Sea, T. de damascos. 1611 Pedro Gutierrez. T. de brocados. 1613 Benito Guerrero, T. de terciopelo. 1621 Bartolom? Rodr?guez, T. de tocas. 1626 Antonio de Herrera. T. de telas de oro. 1628 Alonso L?pez, T. de pasamanos de oro. 1644 Sebasti?n de Cuesta, teji? una tela de raso negro y oro para la Catedral. 1667

Claudio Bertel, Jos? de Llanos y Andr?s de la Pe?a se obligaron en 9 de Mayo de 1693 ? tejer 4000 varas de terciopelo carmes? para la Catedral, y el fleco y gal?n que hiciese falta. Refi?rese este contrato ? las suntuosas colgaduras de nuestra Bas?lica.

Despu?s de hablar de las funest?simas consecuencias que caus? en todas las industrias sevillanas la epidemia de 1649, dice, refiri?ndose al memorial que en 1655 dirigi? al Rey el maestro tejedor Franc?sco Mart?nez de la Mata en nombre de sus compa?eros Francisco de Cisneros y Jer?nimo de Porras; que consta en dicho documento, que no hab?an quedado en Sevilla m?s que 60 telares, siendo as? que antes hab?a 3000, en los cuales trabajaban 30000 personas. En 1713 exist?an ya 405 telares y en 1732 llegaron ? 1000. Siete a?os despu?s quedaron reducidos ? 140, aumentando este n?mero hasta 398 en 1745. En 1779 cont?banse 462 telares <> y uno en que se tej?an g?neros con mezcla de oro y plata y 62 de galones de plata y oro, 354 de cintas labradas, 17 de cintas de plata y oro, 8 de cintas de rizo y franjas; 1391 telares bajos, 23 de tejidos menores de plata y oro, que suman en total 2318. Adem?s hab?a 87 <

Viniendo ya al a?o 1790 tenemos ? la vista una certificaci?n expedida en papel del sello 4.? por Juan Mart?nez, secretario del Arte Mayor de la seda, de la cual consta que en dicho a?o se mand? hacer por Don Jos? Jer?nimo de Espejo Veedor Presidente de dicho Arte, calaycata de los telares que hab?a en esta ciudad, con distinci?n de las clases de tejidos, la cual se hizo en 12 y 13 de Marzo del mencionado, a?o. Seg?n dicho documento hab?a 168 maestros y 111 tratantes que ten?an cada uno varios telares de las clases siguientes:

Adem?s de las ricas telas mencionadas, tej?anse toda clase de galones y de pasamaner?a, cintas, trenzas, y encajes de oro, de todo lo cual existe un curioso muestrario, que debi? pertenecer ? un fabricante ? un mercader, el cual se conserva en el museo Arqueol?gico municipal.

Con el Sr. Ledesma se extingue por completo la fabricaci?n de telas de seda y de seda y oro, en Sevilla, olvid?ndose por completo las tradiciones de tan hermosa como productiva industria art?stica.

?A que causa debi?se su ruina? oc?rrese preguntar. Muchas y muy complejas fueron, que si trat?semos de determinarlas nos exceder?amos considerablemente de los l?mites de este art?culo. La principal de todas salta ? la vista. No fu? posible luchar con el incremento de las f?bricas extranjeras, con la perfecci?n y belleza de sus productos, juntamente con la relativa econom?a de aquellos. Mientras que Francia, Inglaterra, Italia y B?lgica adelantaban extraordinariamente y se apoderaban de todos los mercados, nosotros sin recursos ni inteligencia ten?amos que cederles el paso, llegando ? la vanidad miserable de tener ? gala vestirnos con telas extranjeras. Despu?s de esto ?qu? hemos de decir? Abandonada la industria, no es extra?o que se abandonaran tambi?n los plant?os de morales y moreras, al punto que son ya muy escasos los ?rboles de esta clase que nos quedan, sin los cuales no es posible conseguir el renacimiento de la industria seric?cola.

Como complemento de este trabaj?llo s?anos l?cito transcribir el interesante art?culo publicado en el Bolet?n de Acci?n Social n.? 38, 15 de Septiembre de 1909 que podr? ser aprovechado el d?a de ma?ana por alg?n curioso cronista sevillano:

Primer Sindicato en Sevilla.

Bajo la presidencia de un delegado de la Junta Diocesana de Acci?n Social, se reunieron, el d?a 8 de los corrientes, les criadores del gusano productor de la seda en esta capital, para constituirse en gremio.

Invocado el Esp?ritu Santo se di? principio ? la sesi?n por la lectura del proyecto de Reglamento, que fu? aprobado por unanimidad y ? continuaci?n se procedi? al nombramiento de la Junta Directiva quedando constituida en la siguiente forma:

Presidente honorario: D. Francisco Ysern y Maury.

Presidente efectivo: D. Jos? Garc?a Mor?n.

Vicepresidente: D. Jos? Hidalgo Fern?ndez.

Secretario: D. Ricardo G?mez Mart?nez.

Visecretario: D. Antonio Aparicio S?nchez.

Tesorero: D. Evar?sto Diez Hern?ndez.

Conciliario Eclesi?stico: D. Juan Caballos P?rez.

No es hoy muy grande el n?mero de los agremiados, pero por esto no desmerece su importancia, si consideramos que es una industria que hab?a desaparecido por completo de esta ciudad, habiendo sido fuente abundant?sima de riqueza en toda Espa?a, y en particular de Sevilla, donde exist?an en 1520, seg?n datos fidedignos, 16,000 telares, si bien no eran de la importancia de los modernos, que utilizan los poderosos elementos del vapor y la electricidad; eran telares dom?sticos, de familia, donde no se utilizaba para hilar m?s que el rudimentario torno; pero con este cl?sico torno se elaboraban, solamente en Sevilla y su provincia, 100,000 kilogramos de seda al a?o, y se utilizaban los servicios de 100,000 obreros, sin contar con las mujeres, los ancianos y los ni?os, que tambi?n prestaban sus cortas energ?as en la cr?a del gusano productor de la seda. Ni por esto desmerec?a la calidad de su seda, la mejor de los mercados conocidos, aun del extranjero, ? los que hac?a competencia; verdad que hoy mismo puede comprobarse, visitando la f?brica de filatura de los se?ores Faustino Mart?nez y Compa??a, ?nica que se dedica en esta capital ? su hilado, y donde se elaboran capullos de todos los mercados de Espa?a y del extranjero, y al simple tacto se distingue la criada en esta regi?n, por sus cualidades de flexibilidad, tenacidad y elasticidad y ? la que por su finura y brillantez llaman los inteligentes seda <>.

?C?mo ha nacido ese gremio? Preguntadlo al ingeniero director de la Estaci?n Seric?cola de Murcia, D. Emiliano L?pez, gran patriota y celoso propagandista de la industria sedera, y este se?or os dir? que en el mes de Septiembre de 1907 visit? ? esta ciudad para hacer propaganda de la cr?a del gusano productor de la seda, y como delegado del Estado, para cumplir su misi?n, se dirigi?, como era natural, ? los centros y corporaciones oficiales y ? distinguidas personalidades de reconocida competencia agr?cola y en sus industrias derivadas ? similares, y este mismo se?or os dir? tambi?n que por ninguna de estas entidades fu? patrocinada su propaganda.

No por esto desisti? de su intento el se?or L?pez, pues Col?n ofrecia un nuevo mundo y con la misma indiferencia glacial fueron recibidas sus teor?as en las altas esferas; y del mismo modo que Col?n volvi? su mirada ? la Iglesia, siempre patrocinadora de toda idea noble y elevada y fu? oido ? hizo que prosperaran sus afirmaciones, por la intervenci?n y apoyo de un humilde religioso; as? este se?or record? que en el mes de Mayo del mismo a?o, un sacerdote sevillano se hab?a dirigido ? ?l, como Director de la estaci?n Seric?cola que el estado tiene establecida en Murcia, en atenta carta, haci?ndole algunas consultas y pidi?ndole instrucciones acerca de la industria sedera y en especial de la cria del gusano productor de la seda, y acudi? ? ?l, como n?ufrago ? tabla de salvaci?n, y ?ste humilde cl?rigo, y por lo tanto <> como lo llaman los <> prest? atenci?n ? sus deseos, expresados con tal entusiasmo y con tal profusi?n de datos pr?cticos, encaminados ? probar sus observaciones, que rendido ? la evidencia, con las cortas nociones que de la industria tenia, hizo suyo el pensamiento y, desde luego, le indic? los medios con que se pod?a contar en la regi?n para hacer pr?ctica su propaganda.

Al efecto, le invit? ? dar un paseo en uno de los vaporcitos de recreo que prestan servicio p?blico entre esta capital y los pueblos ribere?os del Guadalquivir y le ense?? la hermosa plantaci?n de moreras que con gran sentido pr?ctico ha hecho en sus m?rgenes la Junta de Obras de este Puerto, encontrando en ?sta la soluci?n de su problema, el alimento predilecto del gusano de seda.

Al regreso de nuestra excursi?n por el Guadalquivir nos apeamos en el desembarcadero de San Juan de Aznalfarache, para descansar breves momentos en una huerta que el hermano de este sacerdote cultiva, pr?xima al mismo apeadero, y all? encontr? dicho Sr. L?pez el complemento para el desarrollo de su plan, un gran sal?n corrido que reune todas las condiciones necesarias para la industria, espacioso, con gran elevaci?n, buenas luces y buena ventilaci?n, y m?s que todo esto, muchos pueblecitos esparcidos ? su alrededor, donde sus habitantes, en su mayor?a braceros, pudieran gozar de los beneficios de esta industria, al propio tiempo que contribu?an ? su desarrollo y propagaci?n.

Una sola dificultad se le ocurri? al sacerdote ? que nos referimos en estas l?neas; ?qui?n hab?a de educar y formar ? los nuevos criadores, que no ten?an noticia alguna de esta industria? Duda que fu? resuelta en el acto por dicho Sr. L?pez prometiendo enviar un obrero de la Estaci?n Seric?cola de Murcia y fundar una Escuela Pr?ctica en San Juan de Aznalfarache, en el sal?n antes mencionado, ? lo que accedi? gustoso su due?o, quedando as? acordadas las bases generales para desarrollar su plan en la primavera pr?xima.

Llegada esta ?poca, 15 de Marzo, se present? el obrero en San Juan de Aznalfarache con todo el material propio para fundar la Escuela; incubadora, higr?metro, bar?metro, term?metro, microscopio, etc., m?s las andanas y zarzas, que ya estaban preparadas de antemano, en el local destinado al efecto, haci?ndose enseguida la instalaci?n de la misma. Mas una vez instalada ?sta hac?an falta, como es natural, disc?pulos; al efecto se hizo una atenta invitaci?n ? las clases acomodadas del pueblo y ... ocurri? lo que en Sevilla; se acudi? ? la clase obrera, y recelosa, como sucede siempre con lo desconocido, tampoco respondi? y por ?ltimo, se llam? ? la puerta de la clase media, y ?sta, no sin grandes dificultades, y gracias ? la generosidad del patrono de la Escuela, que ofreci? gratuitamente la semilla ya avivada y hasta su alimento, y ? las reiteradas promesas de prosperidad en el resultado, bajo la direcci?n del inteligente obrero D. Jos? Hidalgo, y sin tener que hacer gasto ninguno de su parte, pues ? todos atendi? la Escuela, y s? con la seguridad de un beneficio, de mayor ? menor importancia, seg?n la cantidad que criaran, pues ?ntegro ser?a para ellos, para de esta manera adiestrarlos en la industria y estimularlos para los a?os sucesivos.

Estos nuevos criadores, recelosos en un principio, fueron los mejores propagandistas despu?s por su feliz resultado, guard?ndose sus ganancias, que fu? el producto total de la cosecha, que ascendi?, seg?n los casos, ? veinte, treinta, cuarenta y hasta cincuenta duros, despertando gran inter?s en la clase pobre, que al a?o siguiente solicit?, en su mayor?a dedicarse ? la industria. En este a?o de 1908 produjo la cosecha de estos peque?os criadores y la de la Escuela, m?s de cuarenta arrobas de capullos de seda, y en el a?o actual ha pasado de cien arrobas, que si bien esto no es nada comparado con la producci?n en los siglos en que floreci? esta industria, si sigue aumentando en la proporci?n que estos dos a?os, ? la vuelta de quince ? veinte a?os tendremos la industria ? la altura de su mayor apogeo.

Al agremiarse tendr?n los productores personalidad legal para poderse dirigir al Estado, ? la Provincia y al Municipio, con el fin de estimular ? estas entidades en la plantaci?n de moreras, base necesaria para la propagaci?n de la industria por ser el alimento m?s apropiado al gusano y para la mejor calidad de la seda, imitando en esto el laudable ejemplo dado por la Junta de Obras de este Puerto, que en diversas plantaciones, hechas en el corto espacio de tres ? cuatro a?os, tiene plantadas 14,000 moreras y se propone, por iniciativa de su dignisimo Presidente D. Francisco Ysern, y de su no menos digno Ingeniero Director D. Lu?s Molin?, plantar todas las m?rgenes de este productivo ?rbol; y al propio tiempo dando una prima ? los criadores, como lo hace hoy la vecina Rep?blica, que da un franco de prima por cada kilo de capullos, y como lo hicieron nuestros cat?licos monarcas que dieron sabias pragm?ticas en las que ofrec?an premios de importancia ? los agricultores que hicieran mayor plantaci?n de moreras en sus propiedades.

Si esto se consigue, la industria florecer? en un corto periodo de a?os, de lo contrar?o, resurgir? muy lentamente, si la influencia del extranjero no la ahoga en su nacimiento.

D. N.

EL ZAPOTE

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